Mi hermoso Kronos, ¿por dónde se acercan a ti las hadas mientras yo duermo?
Las únicas hadas que conozco son las sílfides de Fokine, y no creo que existan otras. ¡Si Chopin supiera quiénes danzan al ritmo de sus partituras! Si comprendiera que sus preludios y nocturnos ya no son solo melodías de un pianista de salón.
Kronos, dime, ¿puedes oír las notas de Chopin como yo las oigo? ¿Ves tú a las hadas como yo las veo?
No sé, mi noble amigo, si las sílfides se enamoran de los poetas o si prefieren tus crines rojas y tu andar sereno. Tal vez ellas, como yo, no puedan resistirse a tu belleza y revolotean a tu lado porque encuentran en ti esa poesía ideal que las hace por siempre sublimes y eternas.
María Liliana Carolo
Bailarina profesional
Autor

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